“Las grandes ciudades surgieron en el último siglo, pero nuestra vida social es la misma que hace cien mil años”. (Dunbar, 2011). Las relaciones sociales de los seres humanos, han evolucionado a través del tiempo, forjando la manera en que las personas suelen relacionarse. Para empezar, el diseño y tamaño de nuestro cerebro, tiene mucho que ver con la forma en que desarrollamos y entablamos las relaciones con los demás, esto se debe en gran parte a que este se divide en dos hemisferios: el hemisferio izquierdo, encargado de todo lo relacionado con el lenguaje; y el hemisferio derecho, abarca toda nuestra parte emocional.
Según estudios de Dunbar, profesor de antropología evolutiva de la universidad de Oxford, el cerebro humano se encuentra diseñado, para establecer relaciones con aproximadamente 150 personas, cifra conocida como el número de Dunbar, es importante resaltar que no se está tomando en cuenta amigos que se tienen en las redes sociales tales como, Facebook, Twitter o Skype, sino por el contrario, se habla de aquellas personas cercanas al individuo (compañeros, amigos y familiares).
Así mismo, este fenómeno se puede ver reflejado en las empresas, por ejemplo: en aquellas compañías, que cuentan con 150 empleados, se establece una mejor relación y un mejor desarrollo del trabajo, prevaleciendo la cooperación y el trabajo en equipo entre todos los miembros de la empresa; por otro lado, cuando la compañía cuenta con un mayor número de personas, se genera una mayor subordinación de cargos con el fin de establecer un mayor orden y control sobre los empleados, disminuyendo el compañerismo, aumentando la competencia y la rivalidad entre ellos.
Por otra parte, fenómenos como el nepotismo, es decir, “desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos” (RAE) , o la monogamia, vista como, una relación amorosa y sexual, donde no se acepta más de un esposo/a, durante un periodo de tiempo o de vida, (este fenómeno ocurre tanto en hombres, como en animales). Por ello, a la hora de escoger una pareja, se espera que esta cumpla con nuestras expectativas, en el caso de los hombres, las mujeres rubias, llamarán más su atención, puesto que, les trae recuerdos de su infancia, en cambio, a las mujeres, le atraen más los hombres altos y musculosos.
Otro aspecto que cabe tener en cuenta cuando nos relacionamos, es el tacto. Este sentido, funciona como un medio de comunicación más espontáneo y profundo, el cual, incluye la confianza y firmeza emocional de una relación, y se lleva a cabo con aquellas personas, con las cuales existe un vínculo más cercano. Así mismo, se puede hablar de la risa y su semejanza con el tacto, puesto que hace, que las relaciones se den de una forma más fácil, con personas que no conocemos; adicionalmente, la risa, es capaz de unir a dos o más personas.
Para concluir, se puede afirmar que el cerebro, es una herramienta eficaz que poseemos los hombres, tanto que, hasta nos permite crear vínculos y relaciones con otras personas, convirtiéndose esta última en una capacidad excepcional ,que ningún otro ser vivo ha logrado desarrollar hasta este punto,es decir,“el cerebro evolucionó para permitirnos organizar las relaciones con los demás.”(Dunbar, 2011), permitiéndonos tener una visión diferente del mundo, la cual es transmitida junto con todos nuestros conocimientos de generación en generación, no sólo a través del uso de la lengua, sino que también, involucrando aspectos como las caricias y la risa.